LESIONES


GENERALIDADES DE LESIONES

El equipo que trabaja junto con el Dr. Mauricio González Campos es hábil y cuenta con amplia experiencia en cirugía ortopédica, tratamientos de hombro, rodilla y cadera, y en servicios de rehabilitación avanzada para las lesiones vinculadas con las siguientes tres áreas (Ver Generalidades de lesiones):

Lesiones atléticas.

Lesiones traumáticas.

Patologías artríticas y degenerativas.

Lesiones atléticas

Es de conocimiento popular que los atletas sufren de lesiones de hombro y rodilla con más frecuencia que la población general. El aumento en las fuerzas que el cuerpo experimenta durante la práctica deportiva exponen a los atletas a un riesgo mayor de lesiones. Algunas actividades deportivas resultan en lesiones por sobreutilización, mientras que otras acarrean lesiones más agudas, de tipo traumático. Cada una tiene su propio patrón único de síntomas y hallazgos clínicos y necesita su propio tratamiento. Estos patrones clínicos específicos son identificables para sub-especialistas experimentados como el Dr. Mauricio González Campos y nuestro equipo.

Tenga confianza en que el Dr. Mauricio González Campos y su equipo realizarán el diagnóstico correcto y administrarán el tratamiento apropiado de modo que el atleta pueda retornar a su actividad deportiva de manera rápida y segura. En caso de que Usted requiera cirugía para tratar su lesión deportiva, es típico que el Dr. Mauricio González Campos utilice técnicas artroscópicas avanzadas y otros tratamientos ortopédicos mínimamente invasivos que permiten una recuperación más rápida y con menos cicatrices. Existen otros aspectos que son exclusivos del tratamiento de atletas, tales como el deporte específico en que se desempeña, el momento del año y el nivel de competición del atleta que siempre tomamos en cuenta en nuestro proceso de toma de decisiones.


Lesiones traumáticas.

Las lesiones traumáticas son uno de los tipos más frecuentes de lesiones. La mayoría de nosotros en algún momento experimentaremos algún tipo de lesión traumática de hombro o rodilla.

Las lesiones traumáticas pueden clasificarse en 3 grupos:
1) Huesos rotos (Fracturas de la región del hombro).
2) Dislocaciones del hombro.
3) Lesiones de partes blandas.


Los patrones de lesiones traumáticas que vemos y tratamos más comúnmente incluyen:

Lesiones de hombro como: dislocaciones, separaciones (lesión de la articulación acromioclavicular), fractura de clavícula, fractura proximal del humero (hueso superior del brazo) y desgarros del manguito rotador.

Lesiones de rodilla como desgarros del ligamento cruzado anterior (LCA), del cartílago de la rodilla (desgarros condrales y de los meniscos), fracturas de los platillos tibiales (hueso superior de la rodilla) y fractura del eje tibial.

Estos tipos de lesiones siempre requieren cuidado ortopédico especializado y suelen requerir cirugía de urgencia o aún de emergencia que permita una recuperación total de la función. Algunas de estas lesiones pueden verse en el consultorio, mientras que otras requerirán una evaluación más urgente en la sala de emergencias. En Ortopedia Avanzada contamos con amplia experiencia en el tratamiento de fracturas y otras lesiones traumáticas derivada de haber estado activamente involucrados cubriendo guardias de emergencia ortopédica por lo que podemos ocuparnos de todo el espectro de lesiones ortopédicas, desde las relativamente menores hasta aquellas que son una amenaza para la vida o el miembro afectado.


Artritis y patologías degenerativas.

Las articulaciones pueden deteriorarse por muchas razones, ya sea simplemente por la edad y el desgaste propio del uso diario, por sobreutilización laboral o deportiva, o por condiciones post-traumáticas en las que hubo una lesión específica en la articulación. La artritis y las patologías degenerativas pueden, por lo tanto, afectar cualquier articulación del cuerpo, pero tenemos especial experiencia en las articulaciones del hombro, rodilla, codo y cadera. Cuando se presenta la artritis las articulaciones se inflaman y los síntomas típicos incluyen dolor, rigidez, edema y dificultad para las actividades rutinarias como caminar, levantar el brazo o dormir. Si uno mirará las superficies articulares en la artritis, vería una pérdida de cartílago en la superficie normalmente lisa que cubre los extremos de los huesos y los bordes en las superficies articulares que se oponen. La pérdida del cartílago o el deterioro del mismo tienen como resultado la aparición de extremos ásperos en la superficie de las articulaciones, lo que lleva a mayor fricción y mayor desgaste. Eventualmente existe una pérdida total de cartílago que resulta en una artritis de tipo “hueso contra hueso”.

Nosotros no nos limitamos a simplemente tratar la radiografía sino que realizaremos recomendaciones adaptadas a Usted, a la severidad de su enfermedad y a su estilo de vida. Cuando el reemplazo articular es necesario, pueden sustituirse total o parcialmente las superficies articulares dañadas (cirugía de reemplazo articular total o parcial) dependiendo de la situación. El Dr. Mauricio González Campos y su equipo realizan de forma rutinaria el reemplazo articular total del hombro, rodilla y cadera. Si la cirugía de reemplazo articular es necesaria, el Hospital Galenia le ofrece un maravilloso cuidado post-operatorio a cargo de nuestras hábiles enfermeras y nuestros experimentados terapeutas físicos.

LESIONES DE HOMBRO


El hombro es la articulación con mayor rango de movimiento del cuerpo humano. Si su hombro deja de funcionar normalmente, puede dificultar su participación en deportes que requieran movimientos repetitivos de los brazos por encima de la cabeza o en el trabajo, y si la afección es más severa puede afectar actividades de la vida cotidiana como peinarse el cabello, vestirse, o dormir. Existen numerosas afecciones que pueden afectar el hombro y causar dolor debilitante, pérdida de la función o ambas. En Ortopedia Avanzada contamos con la experiencia de primer nivel en el diagnóstico y tratamiento de todas las afecciones que afectan el hombro. Implementamos las más modernas técnicas de diagnosis, incluyendo un cuidadoso examen físico y Resonancia Magnética de alto campo, para asegurar el correcto diagnóstico.

Algunos problemas de hombro pueden requerir solamente de tratamientos simples como reposo o terapia física. Otros problemas más complejos pueden requerir de cirugías de hombro. Cuando la cirugía está indicada, puede confiar en que el Dr. Mauricio González Campos y su equipo le ofrecerán la mejor técnica quirúrgica, realizada con los mayores niveles de pericia y con los métodos menos invasivos disponibles actualmente.

LESION DE LA ARTICULACION AC


Si Usted coloca su dedo en la parte superior de su hombro sentirá una protuberancia. Esta protuberancia se llama articulación AC (acromioclavicular). La articulación AC se mantiene unida por ligamentos y tiene cartílago (también llamado menisco) localizado dentro de la articulación y cubriendo los extremos de los huesos.

Las lesiones de hombro que involucran la AC son bastante comunes. Pueden ser consecuencia de una caída fuerte o de un evento traumático. La lesión de la articulación AC puede generar una dislocación severa de hombro, que ocurre cuando la clavícula se separa de la escápula (el acromion). Estas lesiones son conocidas como hombro dislocado e inestabilidad de hombro. Las lesiones de la articulación AC se miden en grados. Por ejemplo, una lesión de Grado I puede provocar dolor moderado de hombro simplemente porque la articulación se encuentra estirada. Una lesión de mayor grado se presentará como un desgarro ligamentario parcial del hombro, un desgarro completo o incluso una separación de hombro.

Este tipo de lesiones ya sea traumáticas o degenerativas pueden llegar a requerir de un tratamiento quirúrgico avanzado, el cual se realiza con técnicas mínimamente invasivas para su total y más rápida recuperación.

ARTRITIS DE HOMBRO


La artritis del hombro es una causa frecuente de incapacidad y dolor crónico de hombro que afecta a más del 20% de la población añosa. Hay dos áreas del hombro que pueden verse afectadas por la artritis – la articulación AC (acromioclavicular), que es donde la clavícula se une con la punta de la escápula; y la articulación glenohumeral, que es donde el hueso superior del brazo (el húmero) se une con la escápula. La causa principal de artritis del hombro es el daño de las superficies cartilaginosas.

Tipos principales de artritis de hombro

Osteoartritis: Esta afección degenerativa del hombro es comúnmente atribuida al “uso” de la articulación ya que el recubrimiento suave de la misma (cartílago articular) se encuentra destruido. La osteoartritis comúnmente afecta a personas de más de 50 años de edad y afecta con mucha frecuencia a la articulación AC (aunque no siempre es sintomática) y con cierta frecuencia a la articulación glenohumeral.

Artritis Reumatoide: Este tipo de artritis puede afectar a personas de cualquier edad y generalmente afecta varias articulaciones del cuerpo. Por ejemplo, además de afectar el hombro, la rodilla y el tobillo también pueden mostrar signos y síntomas de artritis. La artritis reumatoide es una patología de naturaleza autoinmune que cursa con inflamación articular.

Artritis post-traumática: La artritis post traumática es una forma de osteoartritis que se desarrolla luego de una lesión como puede ser una fractura o dislocación del hombro. Este tipo de artritis también puede desarrollarse en la articulación glenohumeral luego de un desgarro crónico del manguito rotador.

Síntomas


El síntoma más frecuentemente asociado con la artritis de hombro es el dolor. El dolor de hombro vinculado a la artritis puede abarcar desde largos períodos de dolor de moderada intensidad a períodos de dolor intenso y súbito del hombro. El dolor generalmente se intensifica y agrava con la actividad y empeora progresivamente.

Dependiendo de qué articulación se encuentre afectada, el dolor puede percibirse en el centro de la región posterior del hombro (si se afecta la articulación glenohumeral), mientras que la localización típica del dolor es en la región superior frontal del hombro, cuando la artritis afecta la articulación AC.

Los pacientes con artritis reumatoide sentirán dolor en ambas áreas y su incomodidad puede aumentar con los cambios climáticos.

Otros síntomas de artritis incluyen rigidez y dificultad para elevar o estirar el brazo. Puede haber síntomas mecánicos como crujidos o chasquidos. A medida que la enfermedad progresa, cualquier movimiento del hombro generará dolor. El dolor nocturno es habitual y puede interferir con el descanso.

Tratamiento

No quirúrgico

Hay varias opciones de tratamiento para la artritis de hombro. Muchos pacientes pueden convivir con los síntomas por años y solo requerirán medicación analgésica como drogas antiinflamatorias y recibir inyecciones de cortisona para lograr alivio. La terapia física también ayuda a conservar el movimiento y la fuerza. Para otros pacientes que experimentan síntomas de artritis crónica y cuya artritis continúa empeorando la cirugía puede ser una opción.

Quirúrgico

La elección del tratamiento se basa en la causa, la intensidad de los síntomas y la severidad de la enfermedad del paciente. Cada año se realizan más de 25,000 cirugías de reemplazo de hombro en los Estados Unidos para aliviar el dolor y mejorar la función de hombros que se encuentran severamente dañados por artritis glenohumeral.

La artritis en sus etapas tempranas puede ser controlada y tratada mediante técnicas artroscópicas. Durante el procedimiento, el Dr. Mauricio González Campos recortará el tejido sinovial de recubrimiento inflamado y removerá fragmentos de cartílago degenerado. El tratamiento artroscópico para la artritis de hombro no cura la afección pero demora la toma de medidas más drásticas y alivia de manera temporal la mayoría de los síntomas.

En situaciones en que la artritis es avanzada o la articulación no puede ser recuperada, la cirugía de reemplazo articular puede ser la mejor opción. La cirugía de reemplazo de hombro es muy efectiva para eliminar el dolor y recuperar la función de modo que los pacientes puedan regresar a las actividades de su vida diaria y a la práctica de deportes como esquí, tenis o golf. Durante este procedimiento las superficies articulares son reemplazadas quirúrgicamente a través de una incisión en la parte frontal del hombro y una esfera de metal y una cavidad de plástico son insertadas para cubrir las superficies articulares dañadas. Solo un músculo es seccionado durante el procedimiento. Puede esperarse la recuperación total y el retorno a la actividad sin restricciones en 3 o 4 meses.

Antes de definir un plan de tratamiento el Dr. Mauricio González Campos deberá examinar su hombro y analizar estudios de imagen como radiografías y resonancias magnéticas para determinar la causa de su artritis de hombro y la etapa en la que se encuentra, para luego discutir con Usted las opciones de tratamiento y ayudarle a llevar a cabo la que mejor se adapte a sus circunstancias y objetivos.

LESIONES DEL TENDÓN DEL BÍCEPS


Los desgarros del bíceps pueden corresponder a una lesión de hombro o a una lesión de codo. El bíceps es el músculo que se encuentra en la región frontal de su brazo, justo debajo del hombro. Es un músculo fuerte de la región superior del brazo que le ayuda a rotar su brazo, levantar objetos y flexionar el codo. Los tendones del bíceps unen el músculo a los huesos tanto en el codo como en el hombro. Si estos tendones se desgarran, ya sea debido a una caída, a una lesión deportiva o por uso intenso de los mismos, Usted puede perder fuerza en la parte superior de su brazo y experimentar dolor con los movimientos.

Hay dos variedades de desgarros del tendón del bíceps:

Desgarro parcial, que es el que no secciona de manera completa el tendón.

Desgarro completo, que separa el tendón en dos secciones.

Los desgarros pueden ocurrir a nivel del hombro (desgarros proximales) o del codo (desgarros distales).


La mayoría de los desgarros son consecuencia de exigencia constante y del uso intenso del músculo y tendón del bíceps. Se ven clásicamente en personas que levantan peso y realizan entrenamiento de fuerza y generalmente comienzan con el desgaste del tendón. A medida que la lesión progresa, el tendón comienza a desgarrarse. Estos desgarros pueden ocurrir de dos maneras:


En la articulación del hombro: La rotura del tendón proximal del bíceps es una lesión del tendón del bíceps que ocurre cuando este ingresa a la articulación del hombro. El tendón es vulnerable a las lesiones en esta localización porque gira marcadamente a la derecha al entrar a la articulación y se moviliza hasta 2 pulgadas en sentido superior e inferior con los movimientos del hombro. Es en esta región que el tendón del bíceps se desgarra con más frecuencia y ocurre generalmente en pacientes mayores de 60 años. Esta lesión se asocia frecuentemente con desgarros del manguito rotador. En algunos casos los síntomas pueden ser mínimos y la lesión cura por si misma; en otros casos se produce una deformidad notoria (músculo de Popeye) y contractura muscular. La cirugía puede ser de utilidad para tratar algunos casos de contractura, debilidad y deformidad.

Desgarro o rotura del tendón del bíceps en la articulación del codo: La rotura distal del tendón del bíceps es una lesión que ocurre en la articulación del codo. Afecta generalmente a hombres de mediana edad y es causada por levantar objetos pesados o por la práctica deportiva. Generalmente se produce un chasquido audible cuando se produce el desgarro. La mayoría de las personas que sufren este tipo de lesión requerirán cirugía para corregir el problema.

Sintomas

Los síntomas asociados con la rotura del tendón del bíceps incluyen dolor agudo y de aparición brusca en el brazo, a veces asociado con un chasquido audible. Es frecuente experimentar contractura, dolor, coloración violeta y sensibilidad del hombro, bíceps y codo. A su vez generalmente resulta dificultoso girar la palma de la mano hacia arriba o abajo.


Tratamiento

Es importante señalar que el bíceps tiene dos uniones al hombro: Una cabeza larga y una cabeza corta. La cabeza larga es el tendón que se lesiona con más frecuencia en el hombro. Las lesiones de la cabeza corta del bíceps son extremadamente raras, mientras que las de la cabeza larga extremadamente comunes. Dado que existe esta segunda unión al hombro, muchas personas pueden hacer funcionar y utilizar sus bíceps aun cuando la cabeza larga se encuentra severamente dañada o aún completamente seccionada. Esto implica que muchas personas pueden funcionar normalmente con un desgarro del bíceps y solo requerirán tratamientos simples para aliviar los síntomas.


No quirúrgico

El tratamiento no quirúrgico de una lesión del tendón del bíceps incluye reposo del brazo lesionado y evitar actividades que puedan haber causado la lesión (levantamiento de objetos pesados o entrenamiento de fuerza). La aplicación de compresas frías y de hielo ayudan a combatir la inflamación y el dolor. También puede tomarse medicación antiinflamatoria y medicamentos no esteroideos para alivio del dolor. Le aconsejaremos sobre varios ejercicios de terapia física que puede realizar en su casa que lo ayudarán con la flexibilidad y la fuerza.

Quirúrgico

Existen varios procedimientos nuevos disponibles para reparar el tendón lesionado con incisiones mínimas utilizando cirugía artroscópica. El objetivo de la cirugía es unir el tendón lesionado nuevamente al hueso.

Cuando el tendón se encuentra lesionado en el codo, la reparación se realiza mediante una pequeña incisión y se vuelve a unir el tendón lesionado al hueso del antebrazo (radio) utilizando suturas y un pequeño artefacto de fijación. Los resultados son excelentes y puede esperarse la recuperación completa en 3 ó 4 meses.

HOMBRO DISLOCADO E INESTABILIDAD DE HOMBRO


La inestabilidad del hombro es una condición que se produce cuando los músculos, tendones, huesos y ligamentos que rodean el hombro no cumplen correctamente la función de mantener el extremo proximal del humero dentro de la cavidad glenoidea. Cuando esto ocurre se dice que el hombro es inestable y la articulación puede desplazarse parcialmente fuera de lugar, lo que se conoce como subluxación de hombro, o puede desplazarse completamente fuera de lugar, configurando una dislocación de hombro. Se trata de una lesión deportiva frecuente pero muy frustrante.


La inestabilidad del hombro puede ocurrir cuando un atleta sufre un golpe directo en el hombro o cuando una persona sufre un trauma en el hombro como resultado de un accidente o caída. La inestabilidad puede resultar muy frustrante para el paciente mientras no sea correctamente diagnosticada y tratada. Los pacientes con inestabilidad de hombro se quejan con frecuencia de una sensación incómoda de que su hombro está a punto de “deslizarse” fuera de lugar. En algunos casos la presentación clínica es más sutil y el dolor es la única manifestación. Está afección generalmente se presenta en dos grupos de pacientes:


Pacientes que han tenido dislocaciones de hombro previamente: Los pacientes con dislocaciones previas de hombro suelen padecer dislocaciones en el futuro o inestabilidad recurrente. La edad juega un rol crucial en las dislocaciones recurrentes. La amplia mayoría de los pacientes jóvenes (Menores a 35 años) que sufren una dislocación traumática (a consecuencia de una lesión) padecerán inestabilidad de hombro. En los pacientes muy jóvenes (menores de 20 años) el riesgo de sufrir una segunda dislocación es prácticamente de 100%. Por otro lado, los pacientes mayores de 40 años de edad que experimentan una dislocación traumática solo tienen un 10% de probabilidades de desarrollar inestabilidad crónica en el futuro, pero tienen probabilidad aumentada de desgarro del manguito rotador cuando el hombro se disloque, lesión que de por sí puede requerir tratamiento.


Los atletas que participan en deportes que requieren movimientos por encima de la cabeza, como basquetbol, natación, gimnasia olímpica o tenis pueden experimentar síntomas continuos como consecuencia de un hombro laxo o padecer de inestabilidad multidireccional. Esta es una afección que se produce como consecuencia de ligamentos laxos y una cápsula articular del hombro estirada. Si bien generalmente la dislocación completa no se produce, causa dolor, debilidad y disminución de la función que puede impedir la práctica deportiva.

Síntomas

Los síntomas habitualmente asociados con inestabilidad y dislocaciones del hombro incluyen:

Dolor intenso en la región del hombro.

Temor a que el hombro se desplace fuera de lugar.

Limitación en los movimientos.

Chasquidos o sensación de deslizamiento.

Posición inusual del hombro – Por ejemplo, el hombro puede colgar hacia abajo y adelante y dar la impresión de debilidad.


Posición inusual del hombro – Por ejemplo, el hombro puede colgar hacia abajo y adelante y dar la impresión de debilidad. Cuando se produce la dislocación del hombro algunas personas con experiencia son capaces de reubicar al hombro en su posición correcta. Se trata de una situación muy dolorosa y muchas veces se requerirá una visita al Departamento de Emergencias para recolocar el brazo dislocado nuevamente en su cavidad.


Luego de que el hombro ha sido reducido, el Dr. Mauricio González Campos determinará la causa exacta de la inestabilidad del hombro y el riesgo de dislocaciones recurrentes mediante examen físico y radiografías de rutina. En algunas ocasiones la radiografía puede mostrar un “Bankart óseo”, una fractura de la porción frontal e inferior de la cavidad del hombro que se produce luego de una dislocación. Esta fractura, que constituye la causa más frecuente de inestabilidad recurrente en adultos jóvenes luego de una lesión , indica que los ligamentos en la región frontal del hombro ya no se encuentran unidos a la cavidad glenoidea. Otro hallazgo común es una fractura de Hill Sachs, que es una hendidura en la esfera superior del brazo (húmero proximal) que se produce cuando ésta impacta contra la cavidad durante la dislocación. Estos hallazgos generalmente sólo constituyen parte del problema y se requieren estudios adicionales, como una resonancia magnética, para determinar la extensión total del daño.


Tratamiento

No quirúrgico

En algunas ocasiones pacientes que sufren de inestabilidad de hombro pueden comenzar un programa estructurado de terapia de rehabilitación física de hombro utilizando ejercicios que los ayudan a fortalecer la articulación del hombro. La terapia física con movimientos fortalecedores continuos generalmente ayuda a mantener el hombro en la posición adecuada. Los atletas son generalmente quienes más se benefician de la terapia física para la inestabilidad de hombro. Pueden utilizarse inyecciones de cortisona y medicación antiinflamatoria para tratar la lesión y minimizar el dolor.


Quirúrgico

Existen opciones quirúrgicas para la inestabilidad de hombro si la terapia física no es una opción o si esta fracasa. Dependiendo de la causa de la inestabilidad, la cirugía artroscópica es generalmente la opción que se prefiere.


Reconstrucción Capsulolabral de Bankart

La cirugía reparadora Capsulolabral de tipo Bankart es el tipo más común de cirugía realizada en pacientes con inestabilidad crónica que eligen someterse a cirugía. Este procedimiento puede realizarse por vía abierta, pero el Dr. Mauricio González Campos generalmente prefiere la vía artroscópica (que es el método de elección). Si la inestabilidad de hombro es crónica y se considera que se encuentra en una etapa avanzada existen opciones como procedimientos de injerto de hueso y de tejidos blandos que pueden utilizarse para restaurar la estabilidad de la articulación del hombro.

FRACTURAS DE LA REGIÓN DEL HOMBRO


Las fracturas se producen cuando hay una “rotura” en un hueso. Dentro de la región del hombro existen 3 huesos que pueden sufrir una fractura: la clavícula, el hueso superior del brazo (húmero proximal) y la escápula. Las fracturas de hombro ocurren típicamente como consecuencia de una fuerza brusca aplicada sobre el brazo, como puede ser una caída fuerte, un impacto producido durante la práctica deportiva o una situación de alta energía como un accidente de tránsito.


Síntomas

Las fracturas de hombro pueden resultar extremadamente dolorosas para el paciente. Algunos de los síntomas frecuentemente asociados con la fractura de hombro, de clavícula o de brazo incluyen:

  • Intenso dolor de hombro.
  • Inflamación de la región del hombro.
  • Sensibilidad de la región del hombro.
  • Una protuberancia o deformidad por debajo de la piel en el sitio de la fractura.
  • Coloración violácea o decoloración de la piel alrededor de la fractura.
  • Crujidos u otros síntomas mecánicos producidos por los extremos del hueso al rozarse uno con el otro.
  • Incapacidad de mover el brazo o el hombro sin experimentar dolor.

Tratamiento

Existen recomendaciones específicas para cada tipo de fractura de hombro. Las fracturas de clavícula y de húmero proximal generalmente reciben tratamiento quirúrgico en pacientes activos en los que hay una separación significativa de los extremos óseos. Las opciones no quirúrgicas y opciones quirúrgicas artroscópicas siempre se tienen en cuenta para asegurarse de que el hueso lesionado cure adecuadamente. Se las describe abajo.

Fractura de clavícula

La clavícula es el hueso que se encuentra en la parte superior del pecho a ambos lados en las regiones frontales del hombro. Es muy fácil palparla ya que se presenta como una prominencia ósea que conecta al hombro con el cuerpo. Dado que la clavícula se localiza directamente debajo de la piel en un área con escasa cobertura de tejidos blandos las fracturas de la misma no solo producen intenso dolor de hombro sino que son cosméticamente obvias a la vista. Las fracturas de clavícula se encuentran entre las más comunes de la región de hombro. El tratamiento de las mismas típicamente incluye cirugía cuando la separación entre los extremos óseos es significativa o éstos se superponen. El tratamiento quirúrgico involucra una pequeña placa o clavo, dependiendo de la configuración de los fragmentos de fractura, que mantiene el hueso en su lugar hasta que este cure de manera sólida (usualmente este proceso demora alrededor de 6 semanas). La cirugía no solo asegura que el hueso cure alineado adecuadamente sino que ofrece un mejor pronóstico funcional para el brazo, disminuye el dolor en el periodo inmediato a la fractura, permite un rápido retorno a las actividades de la vida diaria y en algunos casos a la actividad deportiva, y disminuye el riesgo de que el hueso cure en una posición anómala, lo que generalmente resulta en una protuberancia estéticamente desagradable.

En algunos casos pueden aparecer complicaciones tardías que determinen la necesidad de tratamiento quirúrgico, como cuando el hueso cura de manera incorrecta o no logra curar totalmente.

Cuando la fractura de clavícula no está desplazada o el desplazamiento es mínimo se recomienda un tratamiento no quirúrgico basado en el reposo. Los pacientes generalmente necesitarán usar un cabestrillo para mantener el área lesionada inmóvil. La mayoría de estas fracturas de clavícula curan solas en alrededor de 12 semanas.

Fracturas de la región superior del brazo

Las fracturas de la región superior del brazo pueden producirse en tres áreas: próximas a la articulación del hombro (llamada fractura humeral proximal), cerca de la mitad del brazo (entre el hombro y el codo, comunmente denominada fractura medial de húmero) y por último, cerca de la articulación del codo (llamada fractura distal de húmero). La mayoría de las fracturas que se producen en estas regiones pueden ser corregidas mediante el uso de un cabestrillo.

Como sucede con la clavícula, si estos métodos no quirúrgicos fallan o si la lesión es demasiado severa se debe recurrir a cirugía de fijación de la fractura para corregir la misma. En los casos en que existe un desplazamiento o una superposición de la fractura mayor a 1 centímetro, en los que uno de los fragmentos óseos apunta hacia la piel o la atraviesa, o en los que el paciente desea retornar con mayor rapidez a sus actividades normales, la cirugía puede ser recomendable para reparar la fractura. La fijación puede realizarse mediante clavos, placas y tornillos, o incluso mediante un reemplazo prostético (hemiartroplastia o reemplazo reverso total de hombro), dependiendo de la severidad de la lesión. El procedimiento de fijación de la fractura puede variar dependiendo del área a tratar y de la severidad de la misma.

Fracturas de la escápula.

Las escápulas son los huesos grandes y planos que se encuentran en la región superior de la espalda. Las fracturas de las mismas son muy raras y cuando ocurren generalmente se acompañan de otras lesiones. Usualmente se deben a un trauma de alta energía – como un accidente de auto o motocicleta o caídas extremas. Este tipo de fracturas deben ser evaluadas previo a la instauración de un tratamiento. En la mayoría de los casos, la inmovilización con un cabestrillo puede curar la fractura. Otros casos, en que los fragmentos rotos se encuentran angulados de manera significativa, requerirán cirugía para fijación de la fractura. En ocasiones este tipo de fracturas generan complicaciones tardías que pueden requerir cirugía.

Manejo de la fractura en agudo

De producirse una fractura de las mencionadas anteriormente, en la clavícula o en la región del hombro y brazo, estas son las guías a seguir mientras la fractura cura de modo no quirúrgico:

Aplique hielo a la lesión por periodos de 15 a 20 minutos cada hora durante los primeros 1 o 2 días. Proteja su piel con una tela liviana para evitar las quemaduras.

Inmovilice el área con un cabestrillo.

Utilice el cabestrillo hasta que el Dr. le indique que deje de hacerlo. Puede quitárselo para vestirse o bañarse, pero debe tener cuidado de no mover el brazo.

El Dr. puede prescribirle medicación para el manejo del dolor. Por favor tome la medicación como se le indicó y siga las precauciones indicadas para la droga. También puede consumir analgésicos de venta libre para control del dolor.

Si el dolor en la región de la clavícula, hombro o brazo continúa y se intensifica, la inflamación aumenta, su brazo se vuelve insensible o frío o si experimenta fiebre o dificultad respiratoria, por favor contáctese con nuestra oficina inmediatamente.

HOMBRO CONGELADO


El hombro es la articulación más móvil del cuerpo humano ofreciendo el rango más amplio de movimientos. Algunas actividades laborales o deportivas someten al hombro a grandes exigencias y cuando la capacidad de movimiento del hombro se ve excedida o las estructuras individuales son sometidas a sobrecarga pueden producirse lesiones de hombro. El hombro congelado (capsulitis adhesiva), también llamado “hombro rígido”, es una afección que puede causar gran incomodidad y limitación al movimiento del hombro. En la mayoría de los casos determina una pérdida total de la función y movimiento del hombro. El dolor, incomodidad e inmovilidad pueden hacerse tan severos que dificulten las actividades de la vida diaria si es que no las imposibilitan.

Capsulitis adhesiva es el término técnico que se utiliza para describir el engrosamiento y tensión de los tejidos blandos (recubrimiento articular) de la articulación del hombro. Esto lleva a contracturas y tejido cicatrizal que resultan en la pérdida de movimiento. Con el paso del tiempo el dolor de hombro determina que se lo mueva menos, empeorando la rigidez. La pérdida de movimiento puede causar otros problemas como desgarros o pinzamientos labrales o problemas del manguito rotador.


Existen dos tipos de hombro congelado:

Capsulitis adhesiva primaria: La capsulitis adhesiva primaria ocurre cuando el paciente experimenta una pérdida gradual en la movilidad del hombro sin razón aparente. Es más frecuente en mujeres de mediana edad y suele diagnosticarse erróneamente como enfermedad del manguito rotador o pinzamiento. Se desconoce la causa subyacente a esta patología pero se cree es inflamatoria. Puede ser EXTREMADAMENTE dolorosa. Otras causas posibles incluyen cambios en el sistema inmune o desequilibrios hormonales. Algunas enfermedades como la Diabetes Mellitus y algunos desórdenes cardiovasculares y neurológicos pueden contribuir. La capsulitis adhesiva primaria puede afectar a ambos hombros (aunque típicamente no al mismo tiempo) y puede ser refractaria al tratamiento no quirúrgico. La cirugía puede ser útil en los casos más severos.

Capsulitis adhesiva secundaria: La capsulitis adhesiva secundaria (o adquirida) se desarrolla como consecuencia de una causa conocida, como ser la rigidez secundaria a una lesión, fractura o cirugía previa de hombro, o a un período prolongado de inmovilización. Esta afección puede requerir intervención quirúrgica en los casos más severos.

Síntomas

Los síntomas principales del hombro congelado son el dolor y la pérdida de movilidad. La aparición de los síntomas puede ser gradual o repentina, dependiendo de la causa de la afección. El hombro congelado se desarrolla clásicamente en tres etapas, cada una de las cuales puede durar varios meses.

Etapa de congelamiento: Durante la etapa de congelamiento el hombro se inflama tornándose progresivamente más doloroso. Puede ser difícil diferenciarlo de un pinzamiento de hombro ya que en las etapas tempranas la movilidad del hombro está preservada. A medida que la afección progresa, la movilidad disminuye. Con el tiempo la rigidez empeora y continúa perdiéndose movilidad.

Etapa congelada: Una vez finalizada la etapa de congelamiento, que puede llevar varios meses, el hombro permanece rígido pero el dolor disminuye. La rigidez disminuye gradualmente con el tiempo.

Etapa de descongelación: En el caso de las capsulitis adhesivas primarias, esta fase ocurre luego de 8-12 meses y el hombro puede demorar 6 meses en retornar a la normalidad. Algunos pacientes nunca entran en esta fase y muchos pacientes con hombro congelado adquirido o secundario no entran en esta fase.


Tratamiento

No quirúrgico

La terapia física tiene un rol fundamental en el tratamiento de la mayoría de los pacientes aquejados de hombro congelado. Independientemente de la etapa de hombro congelado en la que se encuentren se puede implementar un programa de terapia física ortopédica, que puede resultar muy exitoso para recobrar la movilidad articular y disminuir el dolor. Como complemento a la terapia, la medicación antiinflamatoria y las inyecciones de esteroides pueden ayudar a reducir el dolor, la inflamación y la rigidez. Este programa ofrece como resultado una mejora gradual, que puede llevar varios meses.

Quirúrgico

Algunas personas requerirán cirugía. En esos casos, es probable que se utilice cirugía artroscópica para liberar las áreas tensas y remover tejido cicatrizar de modo de restaurar la movilidad. La cirugía artroscópica es un procedimiento de hombro mínimamente invasivo en el que se realizan pequeñas incisiones para evitar generar daño y tejido cicatrizal adicionales. En algunos casos más severos (como en los que siguen a las fracturas) puede requerirse una cirugía abierta. Es esencial contar con una anestesia cuidadosa y apropiada y una rehabilitación coordinada para asegurar el control del dolor y la preservación de la movilidad luego de la cirugía.

LESIONES DEL MANGUITO ROTADOR


El manguito rotador del hombre está compuesto por músculos y tendones. Estos elementos conectan al hueso de la región superior del brazo con la escápula y ayudan a mantener la esfera del hueso superior del brazo firmemente unida a la cavidad del hombro. Todas estas funciones biológicas en conjunto permiten que el hombro desarrolle el mayor rango de movimiento de todo el cuerpo humano.

Las lesiones del manguito rotador son muy comunes. Pueden ocurrir cuando los músculos o tendones sufren irritación o daño. Muchas actividades pueden desencadenar estos fenómenos, incluyendo caídas, levantamiento de objetos, actividades que involucren movimientos repetitivos de los brazos sobre la cabeza y la degeneración del tendón del manguito rotador. La incidencia del daño del manguito rotador aumenta con la edad.


Existen 3 patologías del manguito rotador:

  • Tendinitis: ocurre cuando los tendones del manguito rotador se inflaman como consecuencia del uso excesivo o la sobrecarga. Esta es una condición frecuente en atletas involucrados en la práctica diaria o rutinaria de deportes como tenis o basquetbol, que involucran movimientos repetitivos de los brazos sobre la cabeza.
  • Bursitis: es una inflamación que se produce cuando el saco lleno de fluidos (Bursa) que se encuentra entre la articulación del hombro y los tendones del manguito rotador se irrita. Esto también puede ser consecuencia de sobrecarga del músculo del hombro o de la práctica repetitiva de actividades que involucren movimientos del brazo sobre la cabeza.
  • Desgarros: estas las dos condiciones mencionadas no reciben tratamiento, la persona podrá sufrir un desgarro en la región del manguito rotador, el cual requerirá una estrategia de tratamiento más drástica.

Síntomas

Los síntomas más comunes asociados con las lesiones del maguito rotador son el dolor agudo y la sensibilidad del hombro. Puede aparecer dolor asociado a actividades de la vida diaria tales como rascarse la cabeza, vestirse, recostarse del lado afectado o cargar un objeto liviano. El brazo se verá afectado por debilidad la cual junto con el dolor determinarán la inactividad del hombro.


Tratamiento

No quirúrgico

Las lesiones del manguito rotador son problemas muy comunes y muchas veces curan sin tratamiento. En el caso de un paciente con una lesión leve del manguito rotador el reposo es fundamental. Aplique hielo de manera diaria y utilice medicamentos antiinflamatorios para disminuir el dolor y la inflamación.
Si el hombro requiere cirugía, la cirugía artroscópica mínimamente invasiva generalmente puede reparar los grados más leves de lesión del manguito rotador. En el caso que la cirugía artroscópica no sea efectiva o no sea recomendada debido a una lesión del manguito rotador más severa, existen otras opciones para el tratamiento de la afección.

Quirúrgico

Reparación artroscópica del manguito rotador.

En el caso de pacientes que experimenten lesiones significativas del manguito rotador, o que padezcan de problemas recurrentes en el hombro luego de cirugías artroscópicas o abiertas, puede ser recomendable que se sometan a una reparación artroscópica en doble fila del manguito rotador. La reparación artroscópica en doble fila del manguito rotador generalmente mejora la calidad del proceso de reparación del manguito rotador. La denominación en “doble fila” hace referencia a la manera en que se reparan los tendones – mediante una doble fila de suturas en lugar de con una fila única.

Transferencia tendinosa para reparaciones fallidas del manguito rotador.

En algunos casos tanto la cirugía artroscópica o abierta fracasan. En el caso de desgarros masivos del manguito rotador se pueden obtener buenos resultados mediante una transferencia tendinosa. La transferencia tendinosa es un procedimiento quirúrgico mediante el cual un tendón y su músculo se trasladan de una región a otra. Este procedimiento se realiza con el objetivo de que le hombro recobre la función que ha perdido, requiere de gran pericia técnica del cirujano y representa un desafío mayor que las técnicas básicas de reparación quirúrgica del manguito rotador. Generalmente se trata de una cirugía de salvataje.

DESGARROS LABRALES Y SLAP


Cuando el Labrum, un tipo importante de cartílago que rodea la cavidad glenoidea del hombro, se lesiona o desgarra, se le denomina desgarro labral. Dado que la cavidad Glenoidea de por sí tiene una superficie moderadamente plana, es el Labrum el encargado de darle profundidad a la cavidad y determinar su forma cóncava, aumentando la estabilidad del hombro. El calce sólido y firme pero flexible del húmero dentro de la cavidad glenoidea permite el inmenso rango de movimiento que exhibe un hombro saludable.

El desgarro labral, que es bastante frecuente, usualmente resulta de caídas en las cuales el brazo se encuentra estirado o por esfuerzos repetitivos o deportes que involucren la posición de los brazos por encima de la cabeza (lanzamiento, natación, levantamiento de pesas). Un desgarro SLAP (Labrum Superior de Anterior a Posterior) es un tipo especial de desgarro del Labrum que ocurre en la parte superior del mismo donde la cabeza larga del bíceps se inserta en la cavidad glenoidea. Este tipo de lesiones son particularmente comunes en atletas que participan en deportes que involucran posicionar los brazos por encima de la cabeza, como el tenis o beisbol. La lesión de esta región puede ser extremadamente dolorosa y, en casos severos, determinar un desgarre del tendón del bíceps o su rotura.

Durante la evaluación de una persona en la que se sospecha un desgarro labral o un desgarro SLAP, es importante determinar si el desgarro labral se asocia con algún tipo de inestabilidad previa del hombro. Si existe inestabilidad es necesario realizar algún procedimiento de estabilización. La radiografía descartará precursores o problemas subyacentes que puedan existir como pinzamientos o fracturas. Si no existe inestabilidad o está no es la raíz del problema, la cirugía puede dirigirse al desgarro labral en sí mismo.


Síntomas

El síntoma principal de un desgarro labral es el dolor en el área lesionada, típicamente en la región supero posterior del hombro o un dolor profundo en el interior de la articulación. Generalmente el dolor es intenso y se puede asociar con síntomas mecánicos como chasquidos. La rigidez del hombro también puede ser síntoma de un desgarro labral o verse asociada al mismo.


Tratamiento

Hay muchas medidas que pueden tomarse para ayudar a quienes sufren de un desgarro labral o SLAP y la primera estrategia habitualmente consiste en la aplicación de hielo, ejercicios de terapia física, medicación antiinflamatoria y reposo. Algunos desgarros labrales pueden volverse asintomáticos y no requerir mayor tratamiento.

Si las estrategias de manejo conservadoras no son efectivas, la cirugía puede ser necesaria para reparar o remover la porción desgarrada del labrum. Esto se realiza de forma casi exclusiva mediante cirugía artroscópica. La cirugía artroscópica de hombro es el tratamiento estándar para la mayoría de las lesiones del labrum, aún de aquellas que se asocian con inestabilidad, desgarros del manguito rotador o problemas del bíceps. La mayoría de estas lesiones pueden ser tratadas mediante un simple desbridamiento (remoción de tejido anormal, dañado o excesivo), aunque en algunos casos la separación y reparación del tendón del bíceps (tenodesis del bíceps).

En algunos casos de desgarros SLAP dolorosos e inestables en los cuales la inserción del tendón del bíceps se ha desprendido se hace necesario reparar el labrum (reparación labral o SLAP). Esto requiere una cirugía meticulosa que no cree demasiada rigidez en el hombro. Se utilizan suturas y anclajes para adjuntar firmemente el labrum al hueso de la cavidad glenoidea. La rehabilitación postquirúrgica es crítica y la mayoría de las personas pueden retomar sus actividades habituales a los 3 meses, aunque retomar los deportes que involucren el posicionamiento de los brazos por encima de la cabeza puede llevar un poco más de tiempo.

LESIONES DE RODILLA (LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR)


La lesión del LCA (ligamento cruzado anterior) es una de las lesiones más comunes en la rodilla.

El LCA es indispensable para la estabilidad de la rodilla, fuerza y movilidad, y generalmente se lesiona cuando la rodilla gira sobre su eje o se extiende mas de su límite normal.

Los síntomas de las personas con lesión del LCA principalmente son los siguientes:

  • Un “tronido” que viene de adentro de su rodilla.
  • Sensación de que la rodilla se encuentra “suelta” o inestable.
  • Dolor intenso en la rodilla.
  • Inflamación inmediata con limitación para la movilidad.

Generalmente esta lesión sucede durante una actividad deportiva (football, soccer, etc.) No todas las lesiones del LCA requieren de una cirugía. El Dr. Mauricio González Campos realizará una extensa exploración física, así como estudios complementarios de resonancia magnética y rayos X.


De menor a mayor intensidad las lesiones del LCA se dividen en 3 estadíos:

  • Grado I: Distención del LCA, con inflamación del mismo pero con sus fibras intactas. Esta lesión generalmente se maneja de forma conservadora con reposo, medicamentos y rehabilitación.
  • Grado II: Esta incluye una ruptura parcial de algunas de las fibras del LCA. En ocasiones requiere manejo quirúrgico.
  • Grado III: Ruptura complete del LCA. Siempre requiere manejo quirúrgico.

Tratamiento quirúrgico:

Si hay una ruptura del LCA que produzca inestabilidad en la rodilla la estabilización quirúrgicas es lo más recomendable. Si el paciente es un deportista active, la cirugía reparara la lesión de tal forma que Ud. Regrese a sus actividades deportivas normales. En este caso la cirugía es la mejor opción.

El procedimiento de reconstrucción del LCA generalmente se realiza de forma artroscópica (cirugía de mínima invasión) que implica la limpieza del sitio de la lesión y la colocación de un “Nuevo” ligamento que llamamos injerto. El Dr. Mauricio González usualmente prefiere utilizar sus propios tejidos para la realización de este injerto. Hay opciones en las que un injerto cadavérico es mejor opción. Es indispensable individualizar a cada paciente.

Hay muchas opciones para la cirugía de LCA tales como tornillos metálicos, tornillos bioabsorvibles, biocompuestos, así como sistemas Endobutton, Tigh Rope, etc. Dependiendo de la técnicas a utilizar es el dispositivo que se requiere.

El manejo postoperatorio es individualizado, pero regularmente el paciente únicamente permanece una noche en el hospital y puede ir a su casa sin contratiempos.

LESIONES CONDRALES DE LA RODILLA (DAÑO DEL CARTILAGO ARTICULAR)


Las lesiones condrales de la rodilla son resultado del daño al cartílago articular de la rodilla. El cartílago articular es un tejido conectivo específico que recubre las superficies articulares. A simple vista tiene un aspecto blanco brillante. Microscópicamente se compone de agua, colágeno y una amplia variedad de proteínas de matriz y lípidos.

El cartílago articular no está inervado por lo que no causa dolor ni sensibilidad cuando experimenta una lesión leve o moderada. A su vez, no tiene la capacidad de autor reparar ese daño. Si bien los síntomas de las lesiones del cartílago articular pueden no hacerse evidentes hasta etapas avanzadas de la vida, estos son muy comunes.

Muchos factores influyen sobre las lesiones condrales de la rodilla, incluyendo la edad del paciente cuando se comienza la degeneración, su nivel de actividad, su peso y la presencia de daño ligamentario. Aunque el daño al cartílago haya estado presente por años, a veces es necesaria una lesión súbita para que se evidencien los síntomas. Si esta lesión súbita no ocurre, luego de muchos años de contacto y desgaste de hueso contra hueso el paciente desarrollara artritis u osteoartritis, lo que causará variedad de síntomas.

El daño cartilaginoso se clasifica en grados desde leve a severo, pudiendo todos los grados presentar características de osteoartritis.

  • Grado 0: cartílago normal.
  • Grado II: En esta etapa aparece un defecto parcial del espesor con fibrilación (apariencia desgarrada) o fisuras en la superficie que no alcanzan al hueso o no exceden un diámetro de 1.5 cm.
  • Grado III: Esta etapa presenta un aumento en la cantidad de fibrilación y fisuras que alcanza el hueso subcondral en un área con un diámetro mayor a 1.5 cm. Los pacientes suelen quejarse de sonidos al doblar la rodilla y dolor o dificultad para pararse desde la posición en cuclillas.
  • Grado IV: En esta etapa el hueso subcondral se encuentra expuesto, lo que implica que el cartílago se ha desgastado por completo. Cuando las áreas involucradas son amplias, el dolor suele hacerse muy severo limitando la actividad.

Síntomas

Los síntomas de una lesión condral producida como resultado del daño al cartílago articular no se presentan con la prominencia de un desgarro del LCA o un desgarro de meniscos. Los síntomas suelen comenzar de manera leve y progresar con el tiempo, como ocurre con la patología artrítica.

  • Inflamación intermitente (solo presente cuando es sintomática).
  • Dolor asociado con la deambulación prolongada o subir escaleras.
  • La rodilla cede o se flexiona bruscamente cuando se la somete a peso.
  • La rodilla puede “trancarse”.
  • La rodilla puede producir ruidos durante el movimiento.

El diagnóstico de una lesión condral puede ser difícil. Muchas veces una rodilla inflamada puede ofrecer un examen normal. Las técnicas de imagen como la radiografía, la resonancia magnética o un examen por vía artroscópica pueden determinar si ha ocurrido pérdida de cartílago disminuyendo el espacio entre las superficies óseas.


Tratamientos

No Quirúrgico

La degeneración del cartílago articular generalmente se trata sin cirugía. El Dr. Mauricio González le recomendará ejercicios con pesas para fortalecer los músculos que rodean la articulación, suplementos y posiblemente también inyecciones de ácido hialurónico para mejorar la lubricación de la articulación y reducir la fricción. Existen medicamentos que pueden prescribirse para tratar los síntomas asociados con las lesiones condrales. Sin embargo, dado que el crecimiento de nuevo cartílago no es posible, estos medicamentos no curan la afección sino que permiten al paciente llevar una vida más activa y libre de dolor. El siguiente paso en el tratamiento es la intervención quirúrgica.

Quirúrgico

Durante la década pasada se han producido promisorios avances en el tratamiento quirúrgico de los defectos del cartílago articular. Los que se utilizan con más frecuencia para el tratamiento de los defectos condrales son el Rasurado y la Microfractura.

Rasurado (o Debridamiento)

Esta técnica de cirugía artroscópica utiliza instrumentos artroscópicos especiales para suavizar el cartílago articular desgarrado. Idealmente este tratamiento logra disminuir la fricción e irritación, reduciendo los síntomas de inflamación, ruidos y dolor.

Microfractura (O Abrasión)

Esta técnica artroscópica promueve el crecimiento de nuevo cartílago sobre el defecto. Es una técnica reconocida y constituye un procedimiento habitual en pacientes con daño que afecta todo el espesor del cartílago articular hasta la superficie ósea.

LESIONES DE LOS MENISCOS DE LA RODILLA


Varias lesiones de la rodilla pueden afectar los meniscos. Los meniscos son una estructura cartilaginosa con forma de “c” que actúa como un almohadón dentro de la articulación de la rodilla.

Los meniscos se encuentran entre el hueso del muslo (fémur) y la tibia (hueso de la pantorrilla) y actúa como un amortiguador de impacto – uno de ellos se encuentra en el borde externo de la rodilla (el menisco lateral) y el otro en el borde interno (el menisco medial). El menisco medial soporta el 50% de la fuerza que se aplica al compartimiento interno, mientras que el menisco lateral absorbe cerca del 80% de la carga del compartimiento externo de la rodilla.

Los meniscos tienen un rol importante en la rodilla porque brindan estabilidad a la articulación, ayudan a proteger los ligamentos de las fuerzas que actúan sobre ellos y brindan lubricación. Años atrás remover los meniscos tras una lesión de rodilla era una práctica común. Esto generalmente llevaba a artritis y otras condiciones degenerativas incluyendo deformidades en las rodillas. Hoy en día los meniscos son generalmente reparados tras una lesión porque los ortopedistas han arribado a la conclusión que desempeñan un papel fundamental en la salud general de la rodilla.

Existen muchas variables que el médico debe tener en consideración al realizar el diagnóstico de lesión de meniscos – incluyendo la localización exacta de la lesión, el patrón del desgarro y el mecanismo de la misma.

  • Localización: La porción anterior de los meniscos se conoce como el cuerno anterior, la porción posterior como cuerno posterior, y la media es el cuerpo. El desgarro del cuerno posterior es la lesión de meniscos más común. A su vez, los meniscos se dividen en sus tercios externo, medio e interno. Los desgarros del tercio externo tienen la mejor chance de curación ya que reciben el mayor flujo sanguíneo, lo cual colabora en el proceso de curación.
  • Patrón de desgarro: Los desgarros de los meniscos también pueden adoptar varias formas incluyendo horizontal, longitudinal y radial. Un desgarro complejo es aquel que involucra más de un patrón.
  • Desgarro completo vs incompleto: Los desgarros de meniscos a su vez se clasifican en completos e incompletos. Un desgarro es completo si atraviesa totalmente el menisco de modo que una pieza de tejido se encuentra completamente separada del resto. Si el sector desgarrado aún se encuentra parcialmente unido al cuerpo del menisco, el desgarro se considera incompleto.
  • Lesiones agudas vs. degenerativas de los meniscos: Las lesiones de los meniscos se clasifican en agudas y degenerativas. Si la rodilla de una persona que se encuentra con el peso de su cuerpo descansando sobre la misma se encuentra flexionada, y es rotada bruscamente en este estado, se producirá una lesión aguda.. Los desgarros degenerativos son más comunes en la población mayor. El 60% de la población de más de 65 años probablemente padece algún tipo de desgarro degenerativo de los meniscos. Estos desgarros son comúnmente el resultado de lesiones menores relacionadas con la práctica deportiva regular. Estos eventualmente se debilitan y se vuelven menos elásticos, y pueden o no presentar síntomas.

Síntomas

Dependiendo de la extensión de la lesión de meniscos, el dolor será de leve a severo. La mayoría de los pacientes experimentarán inflamación y un dolor pulsante o agudo en la rodilla. También puede escucharse un sonido explosivo. Si la lesión es pequeña, los síntomas suelen ceder sin tratamiento.

Tratamiento

No quirúrgico

El tratamiento de una lesión de meniscos va a variar dependiendo de la extensión y localización del desgarro. SI el desgarro es pequeño y el dolor y los otros síntomas son menores, puede ser suficiente un tratamiento a base de terapia física y ejercicios de fuerza. Para desgarros mayores, la cirugía de rodilla es generalmente lo recomendado.


Quirúrgico

Un gran desgarro de meniscos que resulta de una lesión más prolongada o más traumática y que causa síntomas dolorosos y problemas mecánicos que involucran la función de la rodilla generalmente requerirá cirugía reparadora de desgarro de meniscos. El Dr. Mauricio González realiza la reparación de meniscos de forma artroscópica.

Para la reparación quirúrgica artroscópica para un desgarro de meniscos se realizan dos pequeñas incisiones y se inserta una pequeña cámara en la articulación de modo que pueda examinarse la articulación y que las secciones de meniscos desgarradas puedan ser reparadas y/o removidas. El objetivo es preservar la mayor cantidad de cartílago de los meniscos posible. Si durante la cirugía de reparación de los meniscos una sección desgarrada es removida se conoce como menisquectomía parcial. Si pueden ser reparados, los extremos desgarrados se unen por medio de suturas o tachuelas.

SINDROME DEL DOLOR PATELOFEMORAL


El síndrome de dolor patelofemoral es una afección común de la rodilla que afecta generalmente a corredores y atletas involucrados en otras actividades con salto. También afecta a los atletas adultos cuyos huesos y ligamentos se han debilitado a causa de lesiones deportivas y el uso intenso durante períodos prolongados de tiempo.

Las causas de dolor incluyen el alineamiento estructural, debilidad muscular en la rodilla, desbalances, uso intenso, rigidez muscular y el “pie plano”. En el caso de la debilidad muscular, esta puede causar que la rótula se coloque en una situación anómala sobre el hueso del muslo. Todas estas condiciones ocasionan dolor alrededor de la rótula. Este dolor tiende a empeorar con la actividad y puede también presentarse durante periodos prolongados de inactividad. Este dolor intenso y sordo puede ocurrir en una o en ambas rodillas.

Las afecciones que causan dolor alrededor de la rótula incluyen:

  • Tendinitis infrarotuliana: Conocida como “rodilla del saltador”, afecta el tendón que se encuentra directamente debajo de la rótula.
  • Condromalacia rotuliana: Afecta el tendón situado justo por encima de la rótula e involucre daño a la superficie cartilaginosa de la rótula: Tendinitis del cuádriceps.
  • Síndrome de Plica: Ocurre cuando el tejido dentro de la articulación de la rodilla se inflama o se vuelve rígido, causando dolor y rigidez articular.

Síntomas

Los síntomas del dolor patelofemoral incluyen el dolor intenso y sordo localizado sobre y alrededor de la rótula. Descender escaleras, ponerse el cuclillas o permanecer sentado por un tiempo prolongado con las rodillas flexionadas y luego ponerse de pie desencadenan el dolor generalizado alrededor de la rótula que caracteriza esta afección. También puede haber inflamación y crujidos provenientes de la rodilla durante el movimiento.


Tratamiento

No quirúrgico

A pesar de todas las variables que pueden causar el síndrome de dolor patelofemoral, existen algunas medidas que los pacientes pueden tomar para mitigar los síntomas. Estas son algunas recomendaciones:

  • Abundante reposo.
  • Considerar adoptar la práctica de deportes de bajo impacto, como la natación, o seguir un régimen de acondicionamiento físico que permita a la(s) rodilla(s) recuperarse.
  • Utilizar calzado para correr de alta calidad que absorba impacto.
  • Aplique hielo a las rodillas luego del ejercicio.
  • Tome analgésicos antiinflamatorios para aliviar el dolor y la inflamación.
  • Siga un régimen de terapia física diseñado específicamente para el tratamiento del síndrome rotulofemoral.

Cuando la terapia y el tratamiento conservadores no consiguen aliviar los síntomas, puede considerarse la cirugía de rodilla como último recurso. El Dr. Mauricio González realizará cirugía artroscópica para examinar y tratar la superficie interna de la articulación de la rodilla. Durante el procedimiento pueden rasurarse las áreas irregulares o desgarradas del cartílago y recortarse la plica. También puede realinearse la rótula. La cirugía artroscópica de rodilla se realiza de modo ambulatorio.

PRÓTESIS REVERSA DE HOMBRO


La "artropatía del manguito de los rotadores" hace referencia al desgaste de la articulación del hombro secundario a rupturas masivas del manguito rotador, en las que existe una alteración del normal centrado de la cabeza humeral y el consecuente desgaste de la articulación.

La alteración anatómica y biomecánica resultante puede generar un cuadro clínico muy doloroso e incapacitante, denominado "hombro seudoparalítico", caracterizado por la pérdida de la movilidad activa del hombro con relativa conservación de la movilidad pasiva. El tratamiento de esta artropatía representa un verdadero desafío terapéutico.

Con el afán de brindar una solución más predecible a este difícil problema, surgieron nuevos conceptos y diseños de prótesis; apareciendo en este entonces las prótesis tipo reversa.

El Dr. Mauricio González, cirujano especializado en hombro, fue entrenado en el Munson Hospital of Traverse City, Michigan, en este tipo de procedimiento y tiene una amplia experiencia en el manejo de esta patología.